martes, 9 de junio de 2009
Quilmes a Tigre
Salimos del puerto de Quilmes (balneario) hasta el canal Arroyon, en el Delta del Tigre.
Luego de caminar hasta el agua, ni bien salimos, pudimos divisar muy distantes en el horizonte los edificios de Catalinas. Los veíamos muy pequeños, ya que estaban aproximadamente a 20 km de distancia. La primera parte es muy verde con costa arbolada, hasta la zona de Avellaneda, que se divisa la central de Dock Sud y una destilería. Hay muchos botes de pescadores de gente del lugar, con espineles y trasmayos. Mas en la zona del puerto, teniamos que tener en cuenta las rutas de alta velocidad (marcadas en la carta) ya que por ahí circulan los alíscafos que van a Uruguay y realmente se acercan muy rápido. En nuestro camino nos cruzamos con uno de ellos, como así también con un petrolero y con un barco mercante que atraco en Puerto Nuevo, donde pudimos admirar la técnica utilizada por los remolcadores para guiar a estos grandes barcos
El mediodía acechaba y nuestro estómago empezaba a hablarnos. Decidimos seguir un poco más hasta un punto más cómodo para parar. Continuamos hasta la Central Costanera, comenzando la Costanera Norte, donde pudimos parar en una costa bastante escarpada por las piedras. Promediaban las 16.00 y nos restaba más de la mitad. Nos devoramos unos inolvidables sandwiches, estiramos las piernas y a la media hora estabamos remando nuevamente.
Al salir notamos que teníamos viento a favor y decidimos aprovecharlo. Una vez dimos la vuelta por la punta de la costanera, pudimos divisar nuestro objetivo final, unos pequeños puntos negros que era la vegetación de San Isidro. Tomamos el rumbo hacia allí y decidimos ir en línea recta, para acortar camino. Esto nos alejo un poco más de la costa, pero igualmente manteníamos el contacto visual.
En este tramo cruzamos varias boyas, veleros y hasta deportistas practicando kite-surf, que nos acechaban impulsados por el fuerte viento que soplaba. Estaba cayendo el atardecer y ya veíamos la elevada torre de la Catedral de San Isidro.
Una vez pudimos localizar la entrada al río San Antonio, encaramos en línea recta hacia allí, ya que queríamos entrar en la zona del Delta con lo poco de luz que iba quedando. Luego de remar por la zona de palos, en la cual debido a los bancos de arena no hay embarcaciones, llegamos a la desembocadura del río San Antonio, para ese momento promediando las 19.00 hs ya estaba bastante oscuro pero la luna llena nos iluminaba generosamente. Hablamos con la gente que nos esperaba en destino, y nos alentaron con unas palabras mágicas “Estamos prendiendo el fuego” lo que nos renovó las fuerzas. Luego de menos de 2 horas, llegamos hasta el río Arroyón arribando exactamente 20:45 hs. La remada había llegado a su fin, tras casi 9 horas de remo, pero el entusiasmo y las ganas de planear la próxima recién comenzaban.
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